El debate sobre las Redes de Nueva Generación.

Las Redes de Nueva Generación, NGN, ha cambiado la tradicional visión en el sector de Telecomunicaciones, de una red, un servicio, por la de muchos servicios a través de una única red. La migración hacia estas redes es posible gracias al protocolo Internet, IP, y ha hecho posible la expansión de las redes de banda ancha, el surgimiento de la voz con IP, VoIP, la convergencia de la telefonía fija y móvil, y la televisión con IP, IPTV. Estas nuevas redes se desarrollan utilizando tecnologías inalámbricas y de móvil, y de fibra y cable, y permite el acceso de banda ancha a gran velocidad.

En los próximos meses vamos a asistir en España, a un debate esencial para el desarrollo de la Redes de Nueva Generación, las redes que llevarán la fibra óptica hasta el usuario, FTTH, que complementarán las de movilidad. Posibilitarán velocidades de hasta 100 Mbit/s. Estas redes son necesarias para atender la demanda derivada de los nuevos servicios y aplicaciones multimedia: el video baja demanda, los videojuegos, la Web semántica y en 3 dimensiones, la televisión sobre IP, la alta definición, las aplicaciones empresariales de colaboración, etc. Y, sobre todo, la demanda de ancho de banda necesaria para la implantación de la Sociedad de la Información, con innumerables servicios para el ciudadano que necesitarán para su éxito, la capacidad de red suficiente y la calidad de servicio para soportarlos, que sólo la extensión de estas redes puede garantizar.

A esta necesidad de capacidad, hay que añadir que las redes actuales están llegando a la saturación. El par de cobre tradicional y su utilización para el acceso en banda ancha con la tecnología ADSL, tiene fecha de caducidad, debido a sus limitaciones técnicas. En un espacio breve de tiempo, las redes actuales quedarán obsoletas, por lo tanto, es obligado desarrollar las nuevas redes con la máxima urgencia.

El despliegue de fibra óptica solucionará las necesidades de ancho de banda de los nuevos servicios y aplicaciones, y posibilitará el acceso masivo a ellas por parte de los usuarios. Esta red permitirá, por ejemplo, en una primera fase, el despliegue de la fibra óptica desde la central telefónica hasta un armario o nodo situado en la vía pública, para cubrir el resto del acceso con la red de cobre actual hasta el usuario, o tender la fibra hasta un repartidor instalado en las zonas comunes de los edificios, ampliando en ambos casos las posibilidades de ancho de banda. A más largo plazo, el tendido de la fibra hasta la propia residencia de los usuarios, permitirá velocidades de hasta 100 Mbit/s.

La consulta pública sobre las Redes de Acceso de Nueva Generación, anunciada públicamente en mayo por la Comisión del Mercado de la Telecomunicaciones, pendiente aún de resultados; las discusiones en Europa sobre la nueva regulación en el ámbito de las comunicaciones electrónicas, y el debate permanente entre todos los agentes, deben conducir a un escenario favorable al despliegue de estas redes.

En este debate, deben participar todos los agentes privados y contar con el desarrollo de un marco estable por parte de las Administraciones Públicas y el órgano regulador, que estimulen y favorezcan la inversión y la innovación en el Sector. Habrá que hablar y mucho de regulación, marco de competencia, nuevos servicios, universalidad, etc., pero el resultado final no debe entorpecer el desarrollo de las infraestructuras de red en nuestro país, tan necesarias para no perder nuestra carrera hacia el futuro.

El despliegue de estas nuevas redes, incluidas las nuevas redes de movilidad, representa un reto para la modernidad de nuestro país. Es, sin lugar a dudas, una nueva oportunidad para el Sector, pero para ello son necesarias inversiones multimillonarias. Las empresas que pueden hacer frente a estas inversiones, aquéllas que están comprometidas con el despliegue de infraestructura propia, son muy pocas, y reclaman, con razón, las garantías necesarias para recuperar estas inversiones.

Para incentivar la inversión en las nuevas redes, se requiere un tratamiento regulatorio diferente del aplicado hasta el momento, que permita crear un clima de confianza para la inversión, que garantice una competencia real, permitiendo el acceso a estas redes a otros operadores, a partir de las negociaciones abiertas en un mercado competitivo, acercando a nuestro Sector al escenario que existe en otros sectores económicos liberalizados.

En este marco, se deben tener en cuenta los cambios que se están produciendo en el Sector a nivel tecnológico y, sobre todo, la profunda transformación que está teniendo lugar en las infraestructuras que soportan los servicios. Facilitar la extensión de estas redes, armonizando su despliegue en las distintas administraciones y eliminando las barreras existentes. Gestionar de modo eficiente el espectro radioeléctrico. Fomentar la innovación de servicios; y desarrollar políticas públicas que complementen las inversiones del Sector, permitiendo así la universalidad de la extensión de las redes y el acceso.

Los agentes privados del sector deben apostar por la inversión e innovación en estas redes, poner en marcha la infraestructura necesaria, y realizar un gran esfuerzo para integrar los nuevos servicios y aplicaciones. Deben colaborar en el desarrollo de acuerdos que permitan la colaboración entre los diferentes agentes, que facilite compartir recursos y capacidades de red y fomente el desarrollo tecnológico, bajo estándares comunes, que garanticen un modelo de desarrollo sostenible, sin sobresaltos y, sobre todo, que genere valor.

La inversión necesaria, de varios miles de millones de euros en los próximos años, es de vital importancia, no sólo por la generación de riqueza y empleo que van a beneficiar a nuestro Sector, sino para el futuro del desarrollo de la Sociedad de la Información en España y la competitividad de toda nuestra economía, que depende de pode acceder a unas infraestructuras de red modernas y acordes con el papel que debemos jugar en el contexto económico mundial.

Sin duda, parte de nuestro futuro como Sector, como país y como ciudadanos, depende de la capacidad de resolución que tengamos para afrontar los cambios necesarios que faciliten el éxito del despliegue de las Redes de Nueva Generación. No debemos desaprovechar el compromiso empresarial, anunciado, de estar dispuestos y preparados para asumir este reto y contribuir con sus inversiones a la modernización de nuestras redes.

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3 pensamientos en “El debate sobre las Redes de Nueva Generación.

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