El sistema Galileo se financiará exclusivamente con fondos públicos.

La construcción y el lanzamiento de los 30 satélites que formarán el sistema de radionavegación Galileo se financiará íntegramente con fondos públicos para que el proyecto esté listo en 2012, según el acuerdo de los ministros de Transporte de la Unión Europea. También acordaron cerrar las negociaciones con el consorcio de empresas que obtuvo la concesión de Galileo por su negativa a asumir los riesgos del proyecto.

No esta decidido cual será el origen de los 2.400 millones de euros que la Comisión Europea ha calculado que son necesarios para la construcción de los satélites y que deberán salir de fondos públicos de los Estados. La decisión ha sido aplazada hasta el otoño, ya que existen importantes divergencias entre los Estados miembros.

Tras las negociaciones con el sector privado que desembocaron en la puesta en marcha de Galileo, el proyecto de sistema por navegación vía satélite de la UE, la Comisión recomendó que los satélites, su lanzamiento y su infraestructura terrestre estuvieran financiados con fondos públicos. La Eurocámara decidirá esta semana si apoya esta propuesta; este artículo repasa los servicios que ofrecerá Galileo y recuerda las etapas por las que ha pasado el proyecto.

Galileo se servirá de treinta satélites situados en tres órbitas diferentes a una altitud de 24.000 kilómetros. Cubrirá toda la superficie terrestre, gracias a una red de estaciones de control en tierra. Cada uno de los satélites estará equipado con un reloj atómico de alta precisión, lo que hará posible determinar la localización de cualquier objeto estático o en movimiento con un margen de error de un metro.

En estos momentos funcionan otras dos redes de navegación por satélite: la estadounidense GPS y la rusa Glonass Systems; ambas fueron diseñadas durante la Guerra Fría con fines militares, y el sistema ruso ya no es plenamente operativo.

La transmisión vía satélite es vital en campos como el de los sistemas de telefonía, la televisión, la aviación o la navegación. La aportación de Galileo irá mucho más allá de la meramente económica: será crucial en sistemas de emergencia y ayudará a guiar a personas ciegas o enfermos de Alzheimer, además de a exploradores, excursionistas o navegantes. También facilitará la gestión agrícola, mejorará los sistemas de información geográfica y enlazará redes eléctricas, de telecomunicaciones o bancarias.

A pesar de que en Europa se utiliza con frecuencia el sistema norteamericano GPS para fines no militares, la creación de una transmisión por satélite genuinamente europea está justificada por el limitado nivel de precisión del primero y su escasa fiabilidad en latitudes extremas, poco frecuentadas pero atravesadas por multitud de rutas aéreas. Además, el carácter eminentemente militar de GPS implica la posibilidad de que los usuarios civiles sean “desconectados” en caso de crisis. Galileo cubrirá estos vacíos, cubriendo áreas geográficas complicadas como el norte de Europa.

La decisión política de crear Galileo se cerró durante el Consejo Europeo que tuvo lugar en Niza en diciembre del año 2000. Se organizó su desarrollo en tres fases: diseño y pruebas en órbita seguidas de la fabricación y lanzamiento de los satélites y el establecimiento de una red de estaciones terrestres, y por último la fase operativa, cuyo comienzo se estableció en principio en 2008. Según el plan original de asociación entre el sector público y privado, la primera fase se financiaría con fondos públicos, mientras que la financiación de la segunda recaería sobre el sector privado, que también se encargaría de la operatividad del sistema.

Sin embargo, no todo fue según lo previsto. Se produjeron retrasos en la fase de prueba: sólo uno de los tres satélites de prueba, el Giove A1, está en órbita. El lanzamiento del Giove B, previsto para marzo de 2006, tuvo que ser aplazado hasta finales de 2007. Se estima que el retraso acumulado en el proyecto es ya de unos cinco años.

El 16 de mayo de 2007 la Comisión presentó un plan sobre el futuro de Galileo en el que se reconocía el retraso con respecto al plan original y se establecía que la mejor opción sería que la infraestructura inicial fuera llevada a cabo por el sector público. Para la Comisión, garantizar la llegada de Galileo a buen puerto en el año 2011 requeriría la movilización de 3.400 millones de euros. Según el Eurobarómetro publicado el pasado 5 de junio, la opinión pública es favorable a que se garantice la continuidad de Galileo con fondos comunitarios (63 por ciento de los encuestados). Ver Galileo recibe el apoyo de la sociedad europea.

El 8 de junio, los ministros de Transporte de la Unión acordaron reunidos en Luxemburgo que “es necesario terminar la fase de desarrollo de las infraestructuras”, y que “la siguiente fase se considerará responsabilidad del sector privado”.

En el Parlamento Europeo, la comisión de Presupuestos aprobó el 13 de junio un proyecto de resolución en el que se apostaba por la financiación comunitaria de Galileo, que se describía como “un proyecto de enorme valor añadido para Europa”.

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