Varias agencias de la Organización de Naciones Unidas, socios y empresas de tecnología están creando un consorcio con el objetivo de extender la vida de los computadores y otros equipos electrónicos, reducir la contaminación y mejorar la recuperación de materiales, que se está convirtiendo en un problema grave en el mundo entero.
La iniciativa “Resolver el problema de la basura electrónica” pretende ayudar a quienes emprendan ese camino, aprovechando los componentes que se desechan pero son cada vez más valiosos e indispensables.
Los principales fabricantes de hardware y software, Hewlett-Packard, Microsoft, Dell, Ericsson, Philips y Cisco Systems, se han unido a Naciones Unidas, organismos de gobierno, la sociedad civil e instituciones académicas, junto con empresas de reciclado y rearmado de computadores, para formar parte de esta iniciativa.
Uno e los objetivos es recuperar algunos componentes para evitar que los fabricantes se queden sin ellos; el precio del indio, químico esencial para producir las pantallas planas de televisión y de los teléfonos celulares, se ha disparado por problemas de suministro.
La basura electrónica es un problema creciente, sobre todo en el mundo en desarrollo. Esta nueva iniciativa con la basura electrónica, tiene como objetivos principales:
- estandarizar los procedimientos de reciclaje a nivel mundial a fin de recolectar los componentes valiosos,
- alargar la vida de los productos y los mercados para su reutilización,
- generar políticas para el manejo de la basura electrónica.
Muchas veces, los artículos que se envían caritativamente al mundo en desarrollo para ser reutilizados suelen quedar en desuso por varias razones, o los envían recicladores sin escrupulos para desecharlos ilegalmente. Y, muy a menudo, la basura electrónica se incinera en los países en desarrollo, lo que no solo es un gasto de recursos necesarios, sino que además agrega productos químicos tóxicos al medio ambiente
Según el Convenio de Basilea, es ilegal importar o exportar basura electrónica. Pero parece que ello no se ha implementado. Una gran parte de la basura electrónica acaba en los países del Tercer Mundo.
Cada año, la producción mundial de basura electrónica llenaría una fila de camiones de basura que se extendería por la mitad del planeta, lo que equivale a 40 millones de toneladas métricas. La Agencia Europea del Ambiente calcula que el volumen de basura electrónica aumenta tres veces más rápido que otros tipos de basura municipal.
Un libro publicado en 2004 por Naciones Unidas, “Los computadores y el ambiente”, reveló que el computador promedio de escritorio y su pantalla, que pesa unos 24 kilogramos, requiere en su proceso de fabricación un mínimo de diez veces su peso en combustibles fósiles y químicos.
Esta fabricación implica un consumo proporcional mucho mayor que lo requerido para hacer un automóvil o un refrigerador, que “sólo” exigen el doble de su peso en combustibles fósiles.
El reciclado de elementos de este tipo requiere procedimientos de alta tecnología. Según el estudio de la ONU, el manejo inadecuado de dichos materiales produce emisiones de tóxicos, dioxinas, contaminación del suelo y el agua, y el desperdicio de recursos valiosos.
En varios países en desarrollo, cada vez son más las personas que viven del reciclaje y recuperación de la basura electrónica. Pero, en la mayoría de los casos, en circunstancias muy precarias y los trabajadores quedan expuestos a graves problemas de salud.


